Primero nos reconocemos, luego nos comunicamos

Teoría de marcos: ¿El encuadre es una táctica de manipulación?

Escrito por:
El Inspiratorio
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“Manipulación” y “encuadre” no son términos intercambiables (aunque sea cierto que si no tienes cuidado con el encuadre puedes caer en la manipulación). Diseñar marcos de manera ética y progresista es mucho más fácil de lo que crees. Lo hemos hecho antes, por ejemplo, cuando hacemos hincapié en que el término correcto es “trabajadora sexual” y no “prostituta”. Lo hacemos porque sabemos, al igual que el lingüista Gorge Lakoff, que cada palabra evoca un marco diferente.  Quienes trabajan con un marco de derechos humanos sostienen que “prostituta” evoca un marco moral de ilegalidad que estigmatiza. Por el contrario, “trabajadora sexual” hace énfasis en la identidad de una persona que trabaja y en la dignidad del trabajo.

Este conocimiento es fundamental para nuestra labor activista en estos tiempos de comunicación digital y redes sociales. Tan solo tenemos que poner a las personas que van a recibir nuestro mensaje en el centro de nuestra estrategia de comunicación y hacernos las preguntas correctas. Sigue leyendo para aprender a hacerlo.


¿Cuál es la diferencia entre manipulación y encuadre?

Manipulación es eso que haces con una idea cuando no te importan las personas sino el poder que alcanzas a través de esas personas. En cambio, cuando encuadras una idea, estás poniendo las necesidades de las personas en el centro de toda tu estrategia de comunicación. Es la diferencia entre preguntarse “¿cómo puedo hacer que esta idea sea más fácil de entender y apropiar por mi audiencia?” y “¿de qué tengo que “disfrazar” mis ideas para que mi audiencia esté de acuerdo conmigo?”.

Cuando pienso en un “disfraz” para mis ideas, caigo fácilmente en estrategias como la “política del silbato para perros”. El dog whistle politics (nombre en inglés) es una estrategia de comunicación selectiva. La idea es enviar un mensaje codificado que sólo será escuchado y entendido por un grupo de oyentes específico. El concepto recibe su nombre por los silbatos ultrasónicos para perros utilizados en el pastoreo, que son audibles para los perros pero no para los humanos. Cuando se hace bien, las demás personas que escuchan el mensaje ni siquiera perciben el mensaje oculto por lo que no se genera una reacción de oposición. Ahora, si sólo estoy pensando en disfrazar mis ideas, busco cualquier idea que mi audiencia ya apruebe y adapto mi mensaje a esa idea. Si estoy de acuerdo o no con la idea “disfraz” es irrelevante ya que lo que me interesa es movilizar a ese grupo de personas hacia lo que yo quiero que hagan. Eso es manipulación y es una táctica común entre neoconservadores.

Poniendo a las personas en el centro (o re-humanizando la comunicación)

Tomarnos el tiempo para diseñar los marcos correctos para nuestras ideas (encuadre) no es manipulación, es la mejor manera de garantizar que nuestras ideas se entiendan con claridad. Según el lingüista y científico cognitivo George Lakoff, para comunicarnos de manera clara con nuestras audiencias, necesitamos crear un marco que nos permita evocar los valores progresistas que defendemos. Valores como la empatía, la responsabilidad, la equidad, comunidad, cooperación. En su investigación, Lakoff ha encontrado que en nuestro afán por “no manipular la verdad”, los movimientos progresistas terminamos usando mensajes que sin quererlo resultan por evocar valores neoconservadores.

Muchas activistas estamos acostumbradas a trabajar con estadísticas, pero al hacerlo y a pesar de nuestras mejores intenciones, olvidamos que hay personas que sienten, sueñan y hasta temen tanto como nosotras detrás de esos números. Y es que las personas no somos tan racionales como nos gusta pensar. Las emociones que evocan nuestros mensajes influyen en el entendimiento de los mismos. Así, cuando te preguntas “¿cómo puedo hacer que mi idea sea más fácil de entender y apropiar por mi audiencia?”, indiscutiblemente tienes que poner sus necesidades (no las tuyas) en el centro de tu estrategia.

Cierre

Uno de los miedos más frecuentes al usar la táctica del encuadre (o framing, en inglés) es el de caer en la manipulación. Específicamente, nos da miedo que sea una táctica que distorsione la realidad, simplifique problemas complejos y tire de los hilos emocionales de nuestras audiencias. Esta es una percepción común, pero equivocada, de la táctica del encuadre. En el activismo progresista tenemos claro el poder que tienen los marcos para influenciar comportamientos (ej. “prostituta” vs “trabajadora sexual”). Así, el encuadre es una táctica muy poderosa para el activismo progresista. Nos permite controlar los valores que evocarán nuestros mensajes de manera tal que aportemos a crear un mundo más justo para todas las personas.


Para aprender más sobre el poder de los marcos, descarga esta guía de Gitta Zamorodi “¿Qué hay en una palabra?.


Recursos adicionales

Simple Framing, un breve artículo de George Lakoff que resume su teoría, está disponible aquí junto con otros escritos

+ Karen Handel’s “I Am Not a Crook Moment”: “I Do Not Support a Livable Wage!” por George Lakoff

+ Sex workers or prostitutes? Why words matter por Kate Lister:

https://inews.co.uk/opinion/columnists/sex-workers-prostitutes-words-matter/

+ South Africa: Dangers of dog-whistle politics por Adekeye Adebajo en The Guardian:

https://guardian.ng/opinion/south-africa-dangers-of-dog-whistle-politics/



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